sábado, 20 de mayo de 2017

Al Guardiamarina, al Almirante



Esperábamos despejara niebla  (Camanchaca le llaman los nortinos), La brisa helada y unas gotitas de agua traídas por ésta mojaban un poco más de la cuenta nuestros uniformes, son casi las 05:30 de la mañana y el Capitán me ha pedido llevar a los hombres para darles la orden del Zapateo (quiere que su querida Macarrona brille de lo limpia que esté), la gente está feliz pero nerviosa, los niños que también nos ayudan con el zapateo (limpieza de cubierta), han llevado las cornetas y se enseñan entre ellos las notas de cada llamado, risas y camaradería es la nota, yo un tanto impávido sigo dando las ordenes, sin poder dejar de pensar en mi familia, como tampoco en los poderosos barcos del hoy en día, enemigo. Veo a estos niños que no sobrepasan los 13 años y su patriotismo me conmueve. Dios quiera que el Almirante Williams, encuentre y pueda destruir la escuadra Peruana, porque todos sabemos de la potencia del Huáscar, los cañones de la Independencia, la artillería del Manco Capac, entre otros y nosotros en la Esmeralda con problemas de timón y la caldera a ¼ de funciones, muy lejos de cuando el Capitán Prat subió aquí, ocupando mi puesto y tuvo la valentía, suerte y coraje para acompañar a su Capitán Williams combatir a la Real Armada española, abordar y quitarle la Covadonga a los peninsulares; Covadonga que justamente hoy nos acompaña en el bloqueo al puerto peruano de Iquique, junto al transporte La Mar.

El sol ha comenzado a ganarle a la niebla y de a poco ha dejado ver un poco más lejos, ya podemos ver el faro que está ubicado a casi 200 metros de nosotros. Al parecer este miércoles 21 de mayo nos otorgará un bello y soleado día.

Algo pasa en la Covadonga, que patrullaba la bahía, sentimos al vigía gritar algo, Zégers  Corrió en Busca del Capitán Prat, quien ya en cubierta observa alguna indicación desde la Covadonga, la espera se hace eterna, pero en el buque aliado todo el mundo se mueve y corren, hay alboroto. Hasta que un cañonazo de advertencia de la Covadonga hacia nuestro buque nos hace poner la piel de gallina y de pronto las banderas dicen lo que no queríamos: “enemigo a la Vista” el vigía lo que decía era “Humos al norte”, siendo casi las 06:20 supimos que la gloría se nos venía. El Teniente Luis Uribe que en esos momentos estaba comandando la Esmeralda me arrebató a Cabrales, un niño corneta, pues lo quería en todo momento junto al Capitán.

Nos acercamos a la Covadonga para conferenciar y de inmediato ordeno al corneta a tocar la Generala, la advertencia más clara que se nos venía el combate. Los peruanos en Iquique quienes despertaron con el cañonazo efectuado por la Covadonga, se alborotaron pues también vieron a los dos buques más poderosos de su país.

Bajó a su Camarote el Capitán Prat y se puso su tenida de combate, hizo poner las banderas para que viera la Covadonga “Reforzar las Cargas” “Venir al Habla” y “seguir mis aguas” también bocina en mano ordeno al transporte La mar, refugiarse en el puerto Boliviano de Antofagasta.

Miró a Cabrales y le preguntó su edad, con la dulzura que solo un padre podía darle a sus palabras y le dijo Marinero por favor toque Atención:

Entonces el silencio fue total, sentimos el agua de las olas rebotar en las playas, a lo lejos oíamos algo del discurso de los peruanos en sus buques  al mismo tiempo que subían banderas de Combate. Entonces mi capitán Prat con los ojos vidriosos, pero con la convicción de Kratos, hablando con su ejército espartano, nos dijo las palabras más nobles que oí en mi vida:

“Muchachos:
La contienda es desigual, pero, ánimo y valor. Nunca se ha arriado la bandera ante el enemigo y espero que no sea ésta la ocasión de hacerlo. Por mi parte, os aseguro, que mientras yo viva, esa bandera flameará en su lugar y si yo muero, mis oficiales sabrán cumplir con su deber”.

Terminó de decir e hizo una pausa, miró hacia el palo mayor, justo donde estaba la bandera, pues sin saber cómo, yo estaba ya trepado allí. Martillo en mano procedí a clavar la bandera, pues esas palabras me impulsaron para saber que no nos entregaríamos jamás.

Terminado esto el Capitán sacó su gorra, la batió en el aire y gritó: Viva Chile, la respuesta al unísono reventó nuestros pulmones, no podíamos estar más orgullosos de nuestro país.

En ese mismo momento llegó la Covadonga y otra vez utilizó la bocina para decirle “Que almuerce la gente”, “Reforzar Cargas” y “Cada uno a cumplir con su deber”, el Capitán de la Covadonga Carlos Condell respondió: “All Right”, ni bien terminada la respuesta una llama roja aparecía desde uno de los cañones del Monitor Huáscar  y un alto penacho de agua y espuma brotó entre las dos corbetas, era el comienzo del combate.

El capitán entonces se dirige a Cabrales le ordena tocar: “Romper el Fuego y Al Ataque“.
Fuimos atacados como nunca, yo para asegurarle al almirante Grau que no nos rendiríamos subí esta vez al palo de mesana y clave otra bandera Chilena más.
Mi capitán ya no estaba con nosotros, el junto a muchos más ya era parte de la Dotación Inmortal, dotación de la que tuve el honor de compartir.

Mi Nombre es Raimundo Arturo Fernández Vial, fui guardiamarina de la Esmeralda en el combate Naval de Iquique, sobreviví con la gracia de Dios y fui canjeado por un prisionero de la Pilcomayo en 1881, a bordo del Huáscar participé del Bloqueo al Callao y en los Combates de Chorrillos y Miraflores.

Soy parte de la Dotación Inmortal, que le entrega Gallardía y Orgullo a nuestro país, pues un chileno no se rinde jamás.
Fallecí el 6 de noviembre de 1931, alejado de flashes y cámaras, sin notas de prensa, pero ustedes, cada uno de ustedes me mantiene vivo, cada fin de semana cuando luce el amarillo con negro, me mantienen con vida cuando alguien les pregunta que equipo les representa y ustedes sin importar la división o la cancha que visiten dicen sin dudar un solo segundo: Arturo Fernández Vial o del Vial, como suelen llamarme.

Sientan el orgullo de defender mi nombre siempre, como yo sentí el orgullo de defender a mi país.

Sientan el orgullo de los trabajadores, de esa clase trabajadora, de gente humilde a la cual juré defender en la huelga de 1903 y que producto de eso ustedes decidieron honrarme cambiando el nombre del club, un 15 de junio, del mismo año, cuando ya venían participando desde diciembre de 1897.

Sientan orgullo de ser quienes son, no importa su condición cultural, social, si tienes más estudios o tienes menos estudios o nada de estudios, cuando te pones esa camiseta que tenemos tatuada al interior del corazón y gritas mi nombre y apellido, Somos Todos Una Gran Familia.

Vuelven  mis recuerdos a la vida y Formamos todos parte de esa Dotación Inmortal, ésta vez con EL VIAL INMORTAL.

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